Psicóloga Sanitaria, Sexóloga, Terapeuta de Pareja y Familia

22 de agosto de 2025

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«No puedo decirle que no a mi pareja»

Una persona llegó a mi consulta y lo primero que me dijo fue eso: no puedo decirle que no a mi pareja. Este es un tema que me parece súper importante y que trabajo en terapia. Una mala comunicación tiene una serie de consecuencias, entre ellas el limitar a exponer nuestro punto de vista, poner límites, entre otras. Sin embargo considero que una de las peores consecuencias que puede tener es que podemos dejar de ser nosotros mismos con nuestra pareja y esto es catastrófico. Una pareja saludable implica tener libertad de ser quienes somos, no moldearnos a lo que le gusta o espera la otra persona. Es que en ese caso, ¿le gustas tú? o la idea que tiene de una pareja? O quiere convertirte a ti en lo que espera de una pareja? Cosa que también ocurre con más frecuencia de lo que me gustaría ver a diario. Una vez una paciente me comentó «mi pareja me ha dicho que no tengo que dar mi opinión y menos si es contraria a lo que están diciendo en el grupo» y eso me dejó mucho que pensar la verdad. me preguntó que qué pensaba yo al respecto y por supuesto mi opinión no es la importante aquí. Lo importante es que te hace sentir cuando te dice eso? Al final el limitarnos y no decir lo que pensamos, sentimos, creemos y queremos nos invita a cuestionarnos ,  quiénes somos cuando estamos con nuestra pareja? Y la pregunta es, qué pasaría si digo lo que pienso ? Y a veces puede no hacerse por el miedo justo a esa posible consecuencia. Que se moleste? Que se decepcione? Que no le guste tu opinión? O quizás pienses que eres una persona conflictiva? Otra pregunta… si llegase a ser así, ¿por qué estarías con alguien que piensa eso de ti?   A Veces la tendencia a complacer al otro, hace que las personas adopten posturas que no son necesariamente acorde consigo mismas. Lo cual suele generar un conflicto interno, a costa de no tener un conflicto con la pareja. A veces incluso el propio miedo ya no sólo a que piensen mal de nosotros sino también al miedo a la idea de una posible pérdida. La dificultad de no sentir esa libertad de expresión dentro de una relación nos da más señales de nosotros mismos que lo que creemos y por supuesto de lo funcional y satisfactoria que realmente es la relación y posiblemente esto último sea bastante poco. Pensemos entonces, ¿qué ganas cada vez que te callas? Cada vez que accedes a cosas que realmente no quieres? O incluso, te pregunto, ¿has llegado a cambiar de opinión por complacer a tu pareja? Te invito a que profundices en eso y por supuesto, si consideras que necesitas trabajarlo, estoy aquí para ti. Hablamos?

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No es egoísmo es autoprotección

Nos han enseñado a tener relaciones en donde la prioridad es la otra persona, sus necesidades, sus gustos, sus tiempos y nosotros estamos ahí para cubrir demandas. Es decir, tenemos que «dar sin recibir nada a cambio», como si nuestro papel en cualquier relación es cumplir expectativas de los demás y no tenemos permiso de esperar que sea recíproco. Si el comportamiento es diferente a esto, se ha tildado como egoísmo. La pregunta que yo me hago es: como no va a ser difícil poner límites a los demás? Si nos enseñan a complacer a los otros, el día que esto no sea así, es que ocurre algo, estamos raros? Te pasa algo conmigo? O es que somos egoístas sin más Antes de entrar en esto me gustaría dejar claro el concepto de egoísmo El egoísmo se trata de pensar en uno mismo sin importar las consecuencias hacia el otro. Sin considerar que puede tener una repercusión importante y negativa en el otro y sin que importe lo que piensa y siente la otra persona. Pero cuidado!! La persona que se comporta de forma egoísta no contempla a la otra persona de ninguna manera. No empatiza, le da igual. No se trata solo de priorizarse a sí mismo ( que esto NO está mal) la clave es que la otra persona no importe en lo absoluto. Esto es lo que diferencia de los límites la persona que se comporta de forma egoísta no respeta. Cuando establecemos límites personales, respetamos al otro, no invadimos a la otra persona, te respeto pero también me respeto a mí. Los límites personales implica identificar que quiero o que no quiero y comunicarlo de forma asertiva. Ahora, si la otra persona no los respeta, los límites también implican aceptar o no aceptar determinado comportamiento o incluso determinada relación. Un ejemplo de esto es: si no me gusta que me griten y tu forma de hablar habitual es gritando, yo tengo que comunicarte como quiero ser tratada y como me siento cuando me hablas de esa manera. También especificar que si no soy tratada como realmente quiero tendrá consecuencias y probablemente es que tengamos que dejar de hablar en los momentos en que la persona grite. Y esto por qué? Porque justamente el respeto se trata de eso de aceptar que la otra persona actúa de una forma, y no tengo el derecho de hacerle cambiar. Lo que sí puedo es decidir si yo acepto o no esta conducta y esto también es respetable (y debe serlo tanto hacia nosotros mismos como por parte de los demás) Cuando hablamos de conductas que nos protegen y nos cuidan, a veces no coinciden con lo que queremos. La cuestión aquí es preguntarnos si esto que hago, esto que permito más allá de si es lo que quiero, es si me protege. ¿Me estoy cuidando permitiendo esto? Te pongo otro ejemplo: si quiero ir a la playa con un grupo de amigas, pero hacer ese plan, es tener conversaciones donde se habla constantemente de cosas que me aburren, implica hacer al final lo que ellas quieren, si siento que tengo que amoldarme al plan que ellas esperan tener y llego a casa agotada emocionalmente, me estoy cuidando haciendo este plan con ellas? Pues eso, que es lo que me gustaría, claro a quién no le gusta quedar con amigas e ir a la playa. La cuestión va más allá. Me compensa? Responder a esta pregunta no es fácil, para nada. Pero si nos hace ver en lo que recibo y cuánto me cuesta recibirlo. ¿Qué tengo que hacer, permitir y aguantar para sentirme de determinada manera? Se trata de poder ubicarnos en nuestra propia escala de valores. Si sientes que esto te ha ocurrido, si te has sentido egoísta en algún momento porque has dicho o pedido lo que querías o porque te has priorizado y esto al final te ha hecho sentir mal, lo podemos hablar!! Contáctame y agendamos una cita!

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Mamá, ¿qué modelo quieres para tus hijos?

Se ha romantizado mucho la maternidad convirtiéndola en una cárcel en la que somos servimos para, donde no se nos permite salirnos ni un poco del rol, como si dejáramos ser ser quienes somos, como si dejáramos de ser personas. No nos podemos quejar, se supone que tenemos que estar felices porque es lo más maravilloso de la vida, porque ser madre es un privilegio y hemos pasado de ser Fulanita a ser la madre de XX ¿te has parado a pensar cuánto afecta esto a la propia autoestima e incluso a la identidad? Si pedimos ayuda somos malas, no somos capaces o nos lo tuvimos que pensar antes?   Y la realidad no es así ni tendría por qué serlo. Somos madres si, pero también seres individuales, trabajadoras, parejas, amigas y familiares de otros. A que no te sentirías bien si solo cuidaras de un familiar o solo trabajaras sin descanso? Yo también creo que no. Y justo esto es lo que trabajo con las madres que acuden a mi consulta, los permisos que nos damos. ¿Te has planteado qué modelo quieres enseñarles a tus hijos? Es fácil. Si quieres ver a tus hijos ser felices, te tendrán que ver feliz a ti y eso se logra a través de los espacios para descansar, desconectar, recrearnos, sentirnos a gusto con nosotras mismas, cuando tenemos metas e ilusiones, cuando tenemos energía y no al revés, si te ven triste molesta o agobiada no esperes que ellos no se muestren igual. ¿Quieres que tus hijos aprendan a relacionarse con los demás? Te tendrán que ver hacerlo y que les permitas que otros estén con ellos. Pedir «ayuda» a los abuelos o tíos o incluso al padre no es una ayuda real, es que ellos también cumplen un rol en la vida de tus hijos, vamos a permitir que estén y que sean parte de ello. No pedir ayuda no es sinónimo de que podemos con todo, es contraproducente para todas las partes implicadas. «No quiero molestarles» «no quiero que mis hijos sean una carga para ellos» este tipo de comentarios que escucho habitualmente en consulta habla más de ti que de ellos, vamos a revisar de dónde viene ese pensamiento. Será que tú sientes que molestas? Incluso muchas veces el permiso no está en el otro, todo lo contrario, muchas veces los demás están más dispuestos en cumplir su papel de lo que creemos, quizás es que como madres no nos lo damos nosotras. Tus hijos te necesitan SI y mucho, justo por eso, necesitan que estés bien! Necesitan que le ofrezcas tiempo de calidad, no que estés en una prisión, necesitan que tengas energía, así que descansa, necesitan verte disfrutar de la vida, cuánto la disfrutas y de qué manera? Necesitan verte comer, verte autónoma, segura y realizada, sólo así podremos ofrecerles lo que tanto requieren y fundar una relación saludable con ellos. Recuperarte a ti misma, eso es lo que necesitan! Para ellos busquemos un equilibrio entre las áreas de tu vida. Todas son importantes! Tú eres lo más importante para ellos!